La mirada disconforme del fotógrafo y pintor William Klein

  • La exposición “William Klein: cuadros, etc.” rescata las pinturas que el artista realizó tras su encuentro en París con el cubista Fernand Léger.
  • “Olvídate de los talleres y galerías. Sal a las calles”, recomendó el pintor.
  • El Museo de Arte y Diseño de Nueva York programa taambién un ciclo con las películas dirigidas por Klein, uno de los artistas más rebeldes del siglo XX.

AGENCIAS

“Sé tú mismo. Prefiero ver algo torpe pero que no parezca la copia del trabajo de otro“, aconseja William Klein a los fotógrafos en ciernes que asisten a sus charlas o talleres. El artista estadounidense, que en abril cumple 85 años y no ha dejado de hacer fotos ni un solo día, condensa su rebeldía y anticonformismo en una duradera e inflexible propensión a despedazar las reglas.

Uno de los más rebeldes y personales creadores del siglo XX, Klein trastornó el desarrollo de la fotografía con el deslumbrante Life is Good & Good for You in New York (1956), al que siguieron Rome (1959)Moscow (1964) y Tokyo (1964), cuatro fotoensayos que cambiaron el abecedario fotográfico urbano —si encuentra usted alguna primera edición a buen precio, échele el guante: es una inversión que le dará buenos réditos inmediatos—. Una exposición en Nueva York, ciudad natal del fotógrafo, explora dónde y cómo se gestaron la mirada disconforme y la propensión antiburguesa de este guerrillero.

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Buscando aventuras en el Ejército

William Klein: Paintings, etc (William Klein: pinturas, etc.), una muestra que hasta el 27 de abil puede verse en la Galería Howard Greenberg, revela hasta que punto fue decisiva la estancia del artista en París en 1948 y 1949, ciudad en la que recayó casi por casualidad tras haber estudiado Sociología en Nueva York, decidir que aquello no era lo suyo y enrolarse en el Ejército de los EE UU en busca de aventuras que tampoco encontró. Lo destinaron a una base de Alemania en 1947 y renunció al uniforme para terminar matriculado en la Sorbona parisina.

En las aulas universitarias se produjo un encuentro casual de esos que sustentan la creencia del destino. Klein fue a parar a una de las clases de Arte que dictaba el pintor campesino y cubista Fernand Léger, al que no conocía ni de oídas. Fue el artista quien invocó al estadounidense para que cultivase la rebeldía y se desprendiese de las opiniones ajenas a la hora de hacer arte. “Olvídense ustedes de los talleres y las galerías y expongan en las calles”, decía Léger. Klein aprendió la leccción.

Cubismo y letrismo

Antes de entregarse a la fotografía por entero, el artista en ciernes hizo pintura —en realidad nunca la dejó y en sus imágenes también hay un poso de cubismo y letrismo que nacen del arte de las vanguardias—. Algunas de esas obras, que tardaron décadas en ser mostradas en público, se exponen en Nueva York ahora. La exposición añade una serie de grandes fotomurales, realizados entre 1950 y 1953, que nunca habían sido impresos al gran tamaño que Klein deseaba.

William Klein: Paintings, etc se completa con fotos de moda en blanco y negro, realizadas a partir de 1954, cuando Klein, tras seis años en Europa, regresó a Nueva York y fue contratado por la revista Vogue sin haber realizado nunca antes un editorial de moda. Se exhibe también parte de la serie defashion with light (moda con luz), donde utiliza elementos radiantes (focos y flashes) para componer decorados en torno a las modelos.

Simultáneamente con la exposición habrá un ciclo de cine en el Museum of Art and Design de Nueva York, Without Compromise (Sin compromiso), con las películas que ha dirigido Klein y documentales sobre su obra. Entre las obras que se proyectan está la mítica Qui êtes-vous, Polly Maggoo? (1966). El fotógrafo asistirá a coloquios con el publico.

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