CIUDAD DE MÉXICO. La Secretaría de Cultura federal destinó un total de 77 millones 250 mil 763 pesos para la planeación, organización y operación de la primera edición del reality show binacional “México Canta por la Paz y contra las Adicciones”.
De acuerdo con una investigación periodística de El Universal basada en solicitudes de transparencia, el millonario contrato fue entregado mediante una licitación pública nacional que contó con la participación de un solo consorcio ofertante.
La ejecución del proyecto musical estuvo a cargo de las empresas privadas Exo Films, S.A. de C.V. y Prestadora de Servicios Atenea, S.A. de C.V., las cuales se aliaron para presentar la única propuesta económica de la licitación. Documentos oficiales revelan que el presupuesto original pactado bajo un límite máximo de 70 millones de pesos sufrió una modificación posterior para elevarse en más de 7 millones de pesos. Adicionalmente, se otorgó otro convenio por 250 mil pesos orientado a la coordinación técnica de montajes y ensayos.
La indagatoria destaca que ambas compañías beneficiadas registran antecedentes comerciales con el gobierno estatal de Durango, donde previamente proveyeron bienes e insumos ajenos a la industria del entretenimiento y la producción audiovisual, tales como la distribución de despensas, cobijas y lonas.
Para este certamen de telerrealidad, el financiamiento público cubrió la renta e instalación de carpas, escenarios, sistemas de audio y video, servicios de protección civil, postproducción, así como la alimentación, el hospedaje y el transporte de los participantes.
El programa fue diseñado como una estrategia gubernamental para impulsar géneros tradicionales —como el mariachi, la banda y el corrido— con líricas enfocadas en el amor, la patria y la naturaleza, prohibiendo explícitamente cualquier tema que hiciera apología del delito, la violencia o el consumo de sustancias ilícitas.
La convocatoria convocó a más de 15 mil compositores e intérpretes jóvenes de entre 18 y 34 años de edad, procedentes de diversas entidades de México y los Estados Unidos. Tras fases eliminatorias en sedes como Tijuana, Oaxaca, Chicago y Los Ángeles, la gran final se disputó en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris.
Según reportes de la titular de la dependencia, Claudia Curiel de Icaza, las transmisiones de las seis semifinales y la gala final alcanzaron una audiencia estimada de 11 millones de espectadores a través de una red coordinada de 25 medios públicos de comunicación.





