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Advierten que cercanía del AICM con Santa Lucía compromete seguridad

La cercanía existente entre los aeropuertos de la Ciudad de México (AICM) y el de Santa Lucía (AIFA), así como la orografía y las condiciones meteorológicas, no solo no permitirán realizar interacciones simultáneas entre ambos, sino que comprometerán la seguridad de las operaciones cuando se recupere la demanda de tráfico aéreo comercial, consideraron especialistas.

Lo anterior está sustentado en un estudio realizado por la firma Flight Data Consulting para un importante actor de la industria. “Al encontrarse tan cerca uno del otro, existirían riesgos a la hora de efectuar despegues y aterrizajes tanto para los vuelos que salen de Santa Lucía y llegan al AICM, como a los que salen del AICM y llegan a Santa Lucía”, explicó un portavoz de la consultora, quien formó parte del equipo de expertos a cargo del estudio.

La ventana de separación vertical de las aeronaves para realizar descensos al AICM comprende entre 12 y 16 mil pies, las operaciones simultáneas obligarían a intercalar o interactuar con los descensos realizados en Santa Lucía.

Otro de los aspectos que pone en riesgo las operaciones es la orografía. Según el análisis, se requieren entre 10 y 15 millas sin obstáculos para poder realizar aproximaciones seguras a Santa Lucía, sin embargo, en las proximidades del aeropuerto se encuentra la Sierra de Guadalupe a 0.5 millas y el Cerro de Paula a 7.4 millas.

“La geografía es inalterable: al sur, al este y al oeste tienes cadenas montañosas que dificultan las operaciones aéreas del país. Por eso la mayor parte de los aviones comerciales llegan a la capital sobrevolando el área de San Mateo. La reconfiguración del espacio aéreo está cambiando esta tendencia histórica, y lo hará aún más cuando entre en funcionamiento el AIFA y eso pondrá en riesgo las operaciones aéreas”, señaló María Larriva, primera controladora aérea en México.

La experta explicó que es posible aterrizar en el AICM utilizando una ruta distinta a la tradicional pero requiere que los controladores guíen manualmente a los pilotos por la ruta elegida. Cuando el AICM regrese a sus niveles prepandémicos, los controladores volverán a manejar hasta mil operaciones diarias (más de 60 aviones aterrizando y despegando en horas pico en un aeropuerto de dos pistas que no funcionan simultáneamente) y vectorear no será una tarea que pueda darse con facilidad.

Por eso, la importancia de la zona norte del Valle de México y los patrones tradicionales de llegada y salida.

Con información de El Economista

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