1 julio, 2022

Morena se somete al PRI en el Congreso de Oaxaca 

Alejandro Avilés, Alejandro Murat y Laura Estrada Imagen: Facebook Alejandro Avilés

Hablemos de Política

Diego Martínez Sánchez

Una vez más, el Congreso de Oaxaca dominado por las y los Diputados de Morena, en su mayoría improvisados y ambiciosos, se sometieron a la voluntad del gobernador priista Alejandro Murat Hinojosa, a cambio –seguramente– de jugosas ganancias y asignaciones en el Presupuesto de Egresos 2022. 

En un golpe a la lucha contra la corrupción y traicionando los valores fundamentales de su partido, los Diputados y Diputadas de Morena, aprobaron más de 83 mil millones de pesos para el Ejercicio Fiscal 2022, sin importar las constantes denuncias por malversación de fondos públicos y corrupción al interior de la administración estatal. 

Con tres Cuentas Públicas sin aprobar y todo un sistema anticorrupción tan cómplice como inútil, el gobierno de Alejandro Murat ha mantenido total impunidad en el saqueo a las arcas del estado durante los cinco años que lleva su gobierno, y todo parece indicar que se mantendrá así durante el sexto.

Ello, a pesar que desde hace dos legislaturas, Morena y sus aliados han sido mayoría, aunque de poco o nada ha servido ante su hambre de poder, la cual está condicionada a la incapacidad legislativa de unos y a la “experiencia” abusiva de otros. 

Porque este “logro” para la corrupción y la impunidad no hubiera sido posible sin el primer operador priista del Estado, Alejandro Avilés Álvarez, quien en menos de una década ha conformado una fortuna valuada en varios cientos de millones de pesos, según los colaboradores cercanos al también exsecretario de gobierno, cargo del que fue removido por usar un aeronave del gobierno para un viaje personal. 

No obstante, su salida de la Segego le permitió volver a operar en la opacidad, manejando y monetizando las candidaturas al interior del tricolor incluida la suya, ocupando por dos períodos consecutivos la vía plurinominal para mantenerse en el Congreso local y coordinar a la bancada priista, conformada por sus amigos y empleados.

A quienes dejó en claro que quien se intente rebelar será duramente reprimido, como sucedió con su homólogo, Samuel Gurrión Matias, “conocido” multimillonario que fue humillado por la gente de Avilés y debió pedir perdón para conseguir una Comisión menor en la LXV Legislatura. 

Para entender el nivel de control que ejerce Avilés Álvarez sobre el Congreso local, pero sobre todo en el destino de la familia Murat, se deben tener a consideración dos factores, la traición a sus amigos y la lealtad de los mismos. 

Por un lado, el arresto de su amigo el Diputado electo Gustavo Díaz Sánchez a quien le pusieron “un cuatro” como coloquialmente se dice, para que fuera detenido en Veracruz y puesto a disposición de las autoridades acusado de supuestos vínculos con el crimen organizado, provocando la pérdida de su Curul y por lo tanto, de un espacio vital para el PRI en el Congreso local, el cual según los entendidos, sería cedido a Morena. 

Y aunque esta acción legal se intentó usar para intimidar al Coordinador tricolor, la jugada no salió como algunos esperaban, ya que ante la amenaza de ser el siguiente, el “hábil” Diputado colocó a sus fieles compañeros en posiciones estratégicas que mantienen al gobierno estatal con un pie en la garganta y a Morena, sin mucho que pelar. 

Primero tenemos a Freddy Gil Pineda Gopar, fiel y leal escudero de Alejandro Avilés, a quien reconoce como su jefe político, incluso por encima del gobernador. Y sus razones tiene el tres veces presidente municipal y dos veces legislador. 

Gopar, pese a no contar con la mejor preparación en aspectos financieros, es un alfil leal a lo que diga Avilés, por lo que fue nombrado Presidente de la Comisión de Hacienda, convirtiéndose en responsable del análisis y aprobación del paquete fiscal para el 2022, lo que permitió un control absoluto sobre los ingresos del Estado. 

Después entró a escena Sergio López Sánchez, Diputado de Morena y compañero del Coordinador priista en la LXII Legislatura, en donde construyeron una fuerte amistad y una complicidad aún más sólida. Lo que se vio reflejado en su designación como titular de la Comisión de Presupuesto y Programación, la cual, en mancuerna con la de Hacienda, pusieron las comas y el punto sobre la i, del Paquete Económico 2022 que presentó Murat Hinojosa. 

Como representante de la oposición, Sergio López mostró una mayor resistencia a la propuesta del gobernador, al menos mediáticamente, ya que el proyecto aprobado por su Comisión y avalado por el Pleno, superó los 83 mil millones de pesos, cifra mayor a los 82 mil 808 millones 199 mil 57 pesos que pidió el gobernador y que ya representaba un incremento de 7 mil 614 millones 22 mil pesos, a los 75 mil 193 millones 98 mil pesos que recibió en el 2021 y cuyo fin, no está claro.

Tanto Sergio López como Freddy Gil Pineda, compartieron curul con Avilés Álvarez en la LXII Legislatura, durante los últimos años del funesto gobierno de Gabino Cué Monteagudo, quien al no contar con amigos en el Congreso, gestó alianzas de todo tipo, incluida esta a la que hoy se hace mención, siendo el enriquecimiento inexplicable el resultado más evidente pero nunca comprobable, de aquella relación entre los poderes.

Al igual que en la anterior Legislatura, ahora bajo la Coordinación de Laura Estrada Mauro la bancada de Morena no es más que un paquete de intercambio y negociación, porque si bien es cierto que existen personajes rescatables, poco o nada podrán hacer cuando la decisión por medio de la imposición sea más fuerte que la razón. 

Por otro lado, con la aprobación del presupuesto Murat Hinojosa está “en deuda” nuevamente con Avilés, quien desde el inicio del actual sexenio solo ha crecido su coto de poder, superando por mucho a la vieja cúpula priista e incluso, llegando a “confrontarse” con el circulo más cercano del “verdadero gobernador”, haciendo de lado al que a veces despacha en Palacio de Gobierno pero sueña con llegar a Palacio Nacional. 

Y es precisamente esa ambición la que no le permitió ver la realidad que enfrentaba Oaxaca y el cómo los que se decían sus aliados, aprovechaban cada momento de distracción para restarle poder pero aumentarle responsabilidades, porque si algo ha demostrado la lucha contra la corrupción que ha emprendido la Cuarta Transformación, es que puede ser muy efectiva si la situación lo amerita.

No por nada Murat Hinojosa lleva tres años arrodillado a la voluntad de López Obrador, al grado de que su propio partido le ha reclamado el romance prematuro que inició en busca de impunidad y protección ante la rapaz corrupción que permitió. 

Por lo que extraña el actuar de los Diputados de Morena, quienes avalaron la continuidad del saqueo, corroborando –quizás– que en Oaxaca gobierna el denominado PRIMOR en una amasiato político cuyo único fin es la reproducción de la corrupción.  

De cualquier modo, si algo está demostrado (otra vez), es el sometimiento del Movimiento de Regeneración Nacional al menos en el congreso local, a los intereses del priismo más puro, ese que asegura y defiende que un “político pobre es un pobre político”, sin importar quién lo tenga que pagar. 

Con miles de millones de pesos sin comprobar, nulas obras públicas y una inexistente política social, los supuestos representantes populares podrían haberle pedido cuentas al titular del Ejecutivo local y sentar un precedente nacional en el combate a la corrupción que al menos en el discurso enarbola el Presidente Obrador, pero traicionando los valores más fundamentales de su partido, optaron por ignorar la exigencia social de transparencia y honestidad. 

Lo más probable es que en los próximos tres años, al igual que sus antecesores, solo los veremos convertirse en miembros de lo que llaman grupo Neoliberal, enriqueciéndose a costa del erario y destruyendo Oaxaca cada día más. 

Aunque claro, siempre existe la “esperanza” de que todo pueda cambiar y por fin logremos terminar con el rezago en el país y en la entidad, pero lo primero que se requiere es verdadero compromiso y voluntad, lo que parece inexistente en el sistema político actual. 

Por ahora el gobernador Murat puede estar tranquilo, al menos hasta que llegue el momento de “pagar” la larga lista de favores que según Avilés, ya le debe el mandatario estatal, porque si algo ha hecho famoso al antiguo empleado de Ulises Ruiz, es su capacidad de negociar y lograr lo que se propone, cueste lo que le cueste. Y aunque la gubernatura está fuera de la mesa, algo sabrá pedir para cubrir las posibles pérdidas, sobre todo ante el próximo proceso electoral en donde Morena se perfila para ganar, con o sin el apoyo de un importante sector tricolor.

Preámbulo de ello es la buena relación que se proyecta desde el Legislativo dando vida al PRIMOR. 

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