21 julio, 2022

INICUO 

Golden scales of justice

Por Juan Carlos Hernández A.

INICUO 

La palabra por sí misma lleva un impacto de alguien contrario a la equidad, alguien malvado. Y es que hoy día quien no práctica la maldad y no es injusto, inequitativo y poco caritativo para con su prójimo. Pocos son los que aun lo son, los que practican el justo medio Aristotélico, que es la recta razón que decide al hombre prudente. 

Hoy, en la sociedad en que vivimos encontramos una clara postura de egoísmo, de no compartir casi nada con los demás, de ser personalista, de no tener un poco si quiera de prudencia en el obrar, el hablar y comportarse hacia el otro. 

¿Acaso somos inicuos? porque nos dejamos llevar por el asalto a la razón, a la prudencia y por ende al bien hacer y bien proceder. Pareciera que nos estamos deshumanizando, descomponiendo en esta vida de sobresaltos; pese a que todos sufrimos, hay quienes empeñan en pulir su estilo denostativo para maltratar, mal hablar y a veces hasta maldecir al que tiene enfrente.

Sin embargo, aparte del proceder del individuo, es menester examinar lo que recibimos de injusticia, de inequidad en el entorno, debemos pensar en la anticipación que supone planeación y referencias prospectivas hacia situaciones futuras. Ello con la guía de un proceso de pensamiento e imaginación se podrá predecir, planear y anticipar en lugar de realizar intentos ciegos y azarosos. 

Es decir, que una persona puede utilizar su pensamiento y presentar y representar situaciones futuras que aún no son presente y que en consecuencia no tienen todavía existencia física.  El dominio del futuro y del pasado es de naturaleza no física, porque las alternativas y posibilidades solo son accesibles a las funciones psicológicas de la imaginación, del pensamiento. 

Solo mediante nuestra capacidad de pensar y conocer, podemos, a partir de hechos que corresponden al presente, inquirir las posibilidades futuras, preguntándonos que sucedería si un grupo determinado de hechos tiene impacto sobre otros.

Cuando empezamos a pensar e imaginar sobre la situación presente, nos desasimos de las ataduras que constituyen las presencias físicas de dicha situación actual. Y dejamos de actuar con salvajismos y con inequidades, no somos ahí inicuos. Piense y verá.

Empero, la acción es determinante para lograr también objetivos de vida, y por supuesto de equilibrio emocional que nos lleve a una exitosa relación de y con los demás, dejando de ser inicuos. Proceder a valorar, pensar, conocer, imaginar, recordar juzgar y decidir en la esfera inmersa de la información de calidad para luego con ello opinar con conocimiento de causa. Dejar de ser inicuos.

No ser inicuos, ser más bien personas de bien, para propiciar estar mejor y encontrar en lo que podamos y sea posible, la felicidad, el mejor bienestar y la mayor actitud en bien del otro. Capacidad mental, conocer, instruirnos será la mejor vía que nos llene de emotividad, pues el buen conocimiento y ciencia trae consigo a las personas autorrealización.

Ver nuestra realidad, descubrir y desarrollar nuestras aptitudes y conformar nuestra personalidad, es por dónde debemos reconocernos como personas y así estar en condiciones de darnos hacia los demás: la familia, los amigos y si es preciso al prójimo. ¡Hágale pues!

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