20 septiembre, 2020

Polígrafo Mx

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Torturan y calcinan a joven de 16 años en Mexicali, Baja California

Actualización Agosto 29: Fiscalía decide no tipificar el crimen como feminicidio.

Ciudad de México.- De acuerdo a cifras oficiales, en México son asesinadas entre 10 y 13 mujeres cada día, sin embargo el nivel de violencia y saña, aumenta cada día, casi a la par de la impunidad que acompaña cada caso.

La tortura, asesinato y calcinamiento de una joven de 16 años en Mexicali, Baja California, evidenció una vez más la nula capacidad del Estado para prevenir y erradicar la violencia feminicida, así como la insensibilidad de un amplio sector de la sociedad, ante la realidad que enfrentan millones de niñas, mujeres y adolescentes, cada día.

Danna Marian Reyes, de 16 años de edad, fue torturada y asesinada por Teresa Michelle, Jorge y Kevin Jesús de 23, 25 y 18 años respectivamente, quienes tras haber cometido el feminicidio, quemaron el cuerpo de la joven en la colonia Condesa de Mexicali, Baja California el pasado 22 de agosto.

Momento que fue grabado por una cámara de seguridad y permitió su arresto.

La grabación difundida exhibe a los tres feminicidas bajando de un automóvil para posteriormente quemar el cuerpo de Danna y retirarse del lugar.

De acuerdo con las autoridades, los vecinos dieron aviso a los servicios de emergencia para reportar el incendio, por lo que al arribar los elementos de seguridad hallaron los restos de la joven envueltos en una cobija color café.

El cuerpo tenía múltiples heridas provocadas por arma blanca.

El coordinador del Servicio Médico Forense, César Raúl González Vaca, explicó que el cuerpo presenta el 45% de quemaduras, sin embargo son de naturaleza “post mortem”, es decir, después de haber sido asesinada.

González señaló que la causa determinante del fallecimiento fueron heridas producidas por “mecanismo punzo cortante, penetrantes de cuello y traumatismo craneoencefálico”.

Pese a las pruebas y la declaración de los criminales, la Fiscalía de Baja California, no considera el asesinato como un feminicidio.

Aunque la dependencia no explica en qué sustenta su inacción ya que el Código Penal de Baja California establece como dos de las causales de feminicidio. Que las víctimas hayan tenido “lesiones infamantes, degradantes o mutilaciones previa o posterior a la privación de la vida”; y que el cuerpo fuera “expuesto o arrojado en un lugar público”. Hechos documentados en el caso de Danna.

Esta omisión se suma a la revictimización de la joven por parte del Fiscal General de Baja California, quien prácticamente responsabilizó a la adolescente por su aspecto.

“Traía tatuajes”

Durante una conferencia de prensa, el Fiscal del Estado, Guillermo Ruiz Hernández se refirió a las características físicas de la joven, en particular a los tatuajes que portaba, como si fueran justificante del asesinato.

“Tristemente en Mexicali, la semana pasada, una niña de 16 años, pero pues la niña también traía tatuajes por todos lados… También el crimen, lo cometen uno de 18 y uno de 22 años, 23 años, el problema delincuencial en el estado bajó a esas edades”, comentó Ruiz Hernández.

“Esta muchacha que tenemos víctima de Mexicali traía una tatuaje de una metralleta o un cuerno de chivo en el antebrazo y es muy grave que no tengamos la precaución de cuidar a los adolescentes”, agregó.

Consideró un problema que los padres autoricen o induzcan a los menores a realizarse tatuajes, y lamentó que por ese hecho después no puedan ingresar a las corporaciones policíacas.

Tras los dichos del Fiscal, colectivos, defensoras de derechos humanos y activistas, exigieron que no se revictimice a la joven.

¿Estar tatuada justifica feminicidio? cuestionó Aurora Aguilar, Directora del Centro de Estudios de Igualdad de Género del Congreso de la Unión.

En redes sociales y paginas web, comenzó a circular información que no sido corroborada por ninguna fuente oficial ni cuenta con pruebas fidedignas, sobre la supuesta participación de la joven en actos ilegales.

A través de cuentas falsas, bots e incluso usuarios reales, las difamaciones aparentemente generadas por supuestos familiares de los feminicidas, han hecho eco sin que autoridades municipales o estatales aclaren la situación. Provocando mayor violencia en contra de la víctima.