Oaxaca de Juárez, Oax., 8 de noviembre de 2025.- Mientras en la Alameda de León se alistaba el arribo de integrantes de la 66 Legislatura, para el informe que rendirán ante el pueblo de Oaxaca e invitados, a unos pasos el diputado migrante de Morena, Zeferino García Jerónimo, buscaba desesperadamente defenderse de las acusaciones de violencia intrafamiliar, acoso laboral y abuso sexual que lo persiguen dentro y fuera del país.
El intento de justificar lo injustificable quedó marcado por un escenario adverso: un discurso vacío frente a una prensa mayoritariamente masculina.
Afuera quien dijo e,a su familiar, Isabel López de Mezcal Oro de Oaxaca empeñada en defender lo indefendible:
“Es un hombre muy trabajador, muy humano, es mi familiar, yo entiendo lo que como mujeres nos indignan estás cosas pero aquí estamos llenos de eso” , decía justificando los hechos que se imputan.
La escena en la Alameda mostró con claridad el contraste: mientras la vida institucional seguía su curso, García Jerónimo exhibía la fragilidad de un político acorralado por denuncias que ya alcanzaron la tribuna nacional.
Al diputado se le olvidó algo: en Oaxaca, así como en todo el país la herida por la violencia contra las mujeres está más abierta que nunca.
