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- Sí hay un operativo de desalojo contra San Pedro Coatlán, pueblos indígenas se enfrentarán al Estado. San Vicente, San Pablo, San Francisco, San Sebastián, San Antonio La Lana y Comitlán ya pactaron acciones coordinadas.
Oaxaca.- La advertencia llega después de que trascendiera en medios la posibilidad de que el gobierno estatal envíe a la policía para levantar el bloqueo del kilómetro 30 —la misma autoridad que, según los pobladores, durante años no atendió ni una sola de sus peticiones y ahora solo aparece para reprimir, no para negociar.
Desde hace varios días, el kilómetro 30 de la supercarretera Barranca Larga–Ventanilla, a la altura de Santa Catarina Coatlán, permanece cerrado en ambos sentidos. Montículos de tierra impiden el paso de vehículos particulares, transporte de carga y turistas que se dirigen a la Costa oaxaqueña. Decenas de automovilistas han quedado varados.
De acuerdo con testimonios recogidos entre los pobladores, el malestar no se limita a San Pedro Coatlán: comunidades vecinas de la región conocida como Los Coatlanes como San Vicente, San Pablo, San Francisco, San Sebastián, San Antonio La Lana y Comitlán, arrastran compromisos incumplidos similares por parte de administraciones estatales y federales, y ninguna ha recibido atención institucional.
Ese denominador común “la desatención del gobierno” es lo que, según relatan los propios pobladores, llevó a los comisariados comunales de todos estos pueblos a reunirse y tomar un acuerdo: si las autoridades intentan desalojar por la fuerza a San Pedro Coatlán, las demás comunidades se sumarán al bloqueo y cerrarán la autopista en su totalidad.
“Si desalojan a San Pedro, le van a entrar todos los pueblos y van a cerrar toda la pista”, resúmenes pobladores indígenas, quienes explican que el pacto surgió luego de que en medios de comunicación se mencionara la posibilidad de un operativo policial para levantar el cierre.
Mientras tanto el bloqueo carretero continúa activo, con al menos 24 a 48 horas de cierre continuo, afectaciones al tránsito entre los Valles Centrales y la Costa, y ausencia de un pronunciamiento oficial de Caminos y Puentes Federales (Capufe) o del gobierno estatal sobre las demandas o los tiempos de solución. Lo que es una advertencia: que, ante un eventual desalojo con uso de la fuerza pública, los pueblos de Los Coatlanes escalarán el conflicto sumando sus propios bloqueos.
Los pobladores insisten en que buscan hacer pública esta postura precisamente para evitar que el conflicto se agrave: advierten que un operativo de desalojo, lejos de resolver el problema, lo multiplicaría a lo largo de toda la región.
Lo que más indigna a los pobladores no es únicamente el incumplimiento y falta de obras: es el patrón. Durante años, ninguna dependencia estatal ni federal se acercó a las comunidades de Los Coatlanes para atender sus demandas, negociar plazos o siquiera explicar por qué los compromisos quedaron en el papel. El silencio institucional fue la respuesta constante. Y, sin embargo, en cuanto el bloqueo empezó a generar costos políticos y económicos, la primera reacción atribuida al gobierno no fue convocar una mesa de diálogo, sino explorar el uso de la policía para desalojar por la fuerza.
Mientras el bloqueo se mantiene, uno de los principales corredores de comunicación entre los Valles Centrales y la región Costa permanece prácticamente inutilizable, con el consiguiente costo económico para transportistas, comerciantes y familias que dependen de esa vía. La disyuntiva para el gobierno estatal es clara: negociar una solución a los pendientes de obra y a la exigencia de paso libre, o arriesgarse a que un intento de desalojo detone, según advierten los propios pobladores, un cierre regional de la autopista con la participación de al menos siete comunidades.
Las comunidades de los Coatlanes, mientras tanto, insisten en que su exigencia no es nueva: es la misma que, dicen, ha sido ignorada durante años, y que hoy amenaza con salir mucho más cara, en tiempo, dinero y gobernabilidad, de lo que habría costado atenderla a tiempo.
Froylán Méndez Ferrer / froylanmf@gmail.com





