Oaxaca. – Una violenta disputa territorial entre grupos delictivos locales cobró la vida del comunicador Hamurabi Huesca Manzano, director del portal de noticias Pinotepa Comunica, quien fue identificado por las autoridades como víctima colateral de un ataque armado perpetrado la tarde del viernes 9 de octubre de 2026 en el barrio La Planta en Santiago Pinotepa Nacional.
De acuerdo con los reportes de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO), el ataque iba dirigido de manera directa contra Darío Armando S. A., alias “El Darío”, de 50 años de edad, señalado por las áreas de inteligencia policial como un presunto líder delincuencial y objetivo prioritario en la región de la Costa.
Las primeras indagatorias ministeriales establecen que Huesca Manzano, quien alternaba su labor informativa con el oficio de taxista para subsistir, se encontraba estacionado en un inmueble del citado barrio esperando a un cliente para un servicio de transporte ordinario. Fue en ese momento cuando un grupo de civiles armados irrumpió en el lugar y abrió fuego contra “El Darío”, alcanzando también al comunicador debido a la proximidad del ataque.
Mientras el periodista de Pinotepa Comunica perdió la vida de forma instantánea en el lugar de los hechos, el presunto líder criminal resultó gravemente lesionado y falleció horas más tarde mientras recibía atención médica en un hospital regional.
Informes de inteligencia militar y estatal revelan que “El Darío” sostenía una cruenta rivalidad con Eliezer Pérez Rojas, líder de una facción delictiva contraria, lo que detonó la agresión armada en su contra. Asimismo, las autoridades precisaron que el traslado de este objetivo prioritario en vehículos de alquiler formaba parte de sus estrategias para mantener un bajo perfil en la zona, situación que expuso al chofer en turno.
La Fiscalía del Estado, a través de la Vicefiscalía Regional de la Costa, desplegó un operativo técnico y pericial en la escena del crimen. Las autoridades ministeriales puntualizaron que la principal línea de investigación es la disputa de la plaza entre bandas criminales, descartando que el asesinato del comunicador estuviera vinculado al ejercicio de su labor periodística, confirmando que su deceso derivó de su ocupación secundaria como conductor de transporte público al momento del fuego cruzado.
Este trágico suceso vuelve a poner de manifiesto la cruda realidad que enfrentan los profesionales de los medios en las regiones más vulnerables del país, donde la precariedad laboral obliga a muchos comunicadores a buscar dos o más fuentes de ingresos para poder subsistir.
Ejercer el periodismo local se ha convertido en una labor mal remunerada que, combinada con oficios de alto riesgo como el transporte público en zonas de conflicto, expone a los reporteros a los peligros cotidianos de la violencia criminal de la que no forman parte.





