Hablemos de política, por Diego Martínez
Contar con un transporte público eficiente, seguro y eficaz es fundamental para encaminar a Oaxaca en la ruta al desarrollo económico y social. Un reto que sexenio tras sexenio se ha convertido en un lucrativo negocio para funcionarios y “empresarios” concesionarios, secuestrando ese derecho ciudadano para beneficiar a unos cuantos.
Una realidad que ha comenzado a cambiar con el Sistema de Transporte Colectivo Metropolitano BinniBus Oaxaca, un proyecto heredado como estela de la corrupción que dejó la era de Gabino Cué y, aprovechado en la gestión de Alejandro Murat para hacer grandes negocios, ninguno de ellos en beneficio de la población.
Ambos gobiernos terminaron “sometidos” ante el llamado pulpo camionero y dejaron olvidado el proyecto, tirando a la basura y a unos bolsillos, cientos de millones de pesos de inversión. Actitud que no era de extrañarse al ser los mismos funcionarios o sus familiares, los concesionarios.
Creando un lucrativo negocio a costa del usuario, quien terminaba siendo víctima de los excesos, abusos y la impunidad con la que contaban, amparados en los contactos del “patrón” o la “patrona”.
Lo que les permitía ofrecer un servicio deplorable al igual que las condiciones laborales en la mayoría de los casos. Creando y preservando, un sistema de transporte deficiente, inseguro e ineficaz.
Realidades que aún se observan en el día a día y son documentadas en las numerosas denuncias en contra de los choferes del transporte público concesionado. Desde accidentes viales hasta agresiones directas a la ciudadanía, son algunas de las constantes.
Escenario que se está transformando con el BinniBus, porque si bien aún hay mucho por hacer, debemos reconocer que por primera vez en la historia se está creando una oportunidad real para que Oaxaca cuente con un transporte público que dignifique a las y los oaxaqueños.
Al tiempo de mejorar la movilidad, disminuir la contaminación y la congestión vial, aumentando la productividad y la calidad de vida de cientos de miles de personas en toda la entidad. Considerando el reciente anuncio del gobernador Salomón Jara para ampliar este sistema a otras Regiones, comenzando por el Istmo de Tehuantepec y la Costa.
Aunque claro, este cambio radical implica diversos factores tanto políticos como económicos, desde modificaciones a las leyes hasta grandes inversiones para el mantenimiento y ampliación del BinniBus.
De acuerdo a información pública, se han destinado poco menos de 2 mil millones de pesos desde el gobierno de Gabino Cué, quien gastó 719 millones de pesos en lo que entonces denominó Sistema Integrado de Transporte o SIT, un proyecto plagado de corrupción y mala planeación, lo que lo hizo inoperante.
Pese a los 595 millones de pesos para la elaboración de estudios técnicos y los proyectos de infraestructura o los 124 millones de pesos para la compra de las primeras 43 unidades, las cuales estuvieron acumulando polvo durante años en los terrenos del gobierno.
Ya con Alejandro Murat se asignaron 282 millones de pesos para semáforos inteligentes, estaciones intermedias y equipos de recaudo que nunca funcionaron pero costaron 106 millones de pesos, los cuales fueron pagados a una empresa de un alcalde del Estado de México.
Siendo el primero en comenzar las pruebas piloto para lanzar el CityBus, no obstante, todo quedó en planeación y acuerdos con los concesionarios.
Durante este sexenio se han invertido 959 millones de pesos, destinados a la rehabilitación de estaciones y la recuperación de terminales que se encontraban vandalizadas y abandonadas. Así como en la infraestructura vial necesaria. Incluyendo las nuevas herramientas tecnologicas como la aplicación para teléfonos móviles.
También se adquirieron 232 unidades nuevas y se ampliaron las rutas, comenzando a sustituir paulatinamente a las viejas unidades de los concesionarios.
Sumando un subsidio anual estimado de 600 millones de pesos para cubrir los costos operativos reales y mantener un precio accesible al público. Lo que representa un importante reto para las finanzas públicas pero sobre todo, un voto de confianza a un proyecto que podría cambiar para siempre a una de las entidades más rezagadas del país.
Claro, esto es solo el comienzo de lo que podría ser un futuro mejor para Oaxaca en materia de movilidad, sin olvidar a los otros sistemas de transporte que también deben ser parte de esta “transformación” a cambio de mejores condiciones laborales y menores riesgos para ellos y terceros.
Pero en ello profundizaremos otro día. Por ahora, hagamos énfasis en la importancia de contar con un transporte público digno, seguro y eficiente, que ofrezca una mayor garantía de llegar a nuestro destino a salvo, en tiempo y a un costo accesible.
Objetivos que quizás el BinniBus Oaxaca pueda alcanzar, siempre y cuando se cumpla con los estándares de calidad, gestión y transparencia que garanticen su continuidad, siendo la participación y concientización ciudadana, elementos clave para lograrlo.
