enero 21, 2026

Oaxaca de Juárez, Oax., 8 de noviembre de 2025.- Mientras en la Alameda de León se alistaba el arribo de integrantes de la 66 Legislatura, para el informe que rendirán ante el pueblo de Oaxaca e invitados, a unos pasos el diputado migrante de Morena, Zeferino García Jerónimo, buscaba desesperadamente defenderse de las acusaciones de violencia intrafamiliar, acoso laboral y abuso sexual que lo persiguen dentro y fuera del país.

El intento de justificar lo injustificable quedó marcado por un escenario adverso: un discurso vacío frente a una prensa mayoritariamente masculina.

Afuera quien dijo e,a su familiar, Isabel López de Mezcal Oro de Oaxaca empeñada en defender lo indefendible:

“Es un hombre muy trabajador, muy humano, es mi familiar, yo entiendo lo que como mujeres nos indignan estás cosas pero aquí estamos llenos de eso” , decía justificando los hechos que se imputan.

La escena en la Alameda mostró con claridad el contraste: mientras la vida institucional seguía su curso, García Jerónimo exhibía la fragilidad de un político acorralado por denuncias que ya alcanzaron la tribuna nacional.

Al diputado se le olvidó algo: en Oaxaca, así como en todo el país la herida por la violencia contra las mujeres está más abierta que nunca.

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