Jaqueline Robles/Pedro Parola
Oaxaca de Juárez enfrenta un problema que se repite en sus calles más transitadas: la indigencia. Este miércoles, sobre Armenta y López casi esquina con Colón, en pleno corazón de la capital, la escena fue clara: banquetas sucias y ocupadas como sanitarios improvisados, reflejo de una crisis social que las autoridades estatales y municipales no han logrado controlar de manera definitiva.
Según el Censo de Población y Vivienda 2020, registraban hasta entonces 175 personas sin vivienda en Oaxaca, cifra que se videntemente ha incrementado.
De ellos, casi 90% son jóvenes entre 15 y 29 años, lo que revela un problema vinculado a las adicciones, a la falta de oportunidades y, en especial de redes de apoyo y atención integral en materia de salud mental para ellos y sus familias.
La indigencia en Oaxaca se concentra en zonas urbanas y permanece invisible en los programas sociales, a ello se suma la expulsión de muchos de ellos de sus hogares y lugares de origen y abandonados en la capital oaxaqueña.
Los gobiernos federal y estatal han impulsado programas, sin precedentes, para combatir la pobreza y la pobreza extrema, sin embargo, no existen acciones específicas para atender a quienes viven en la calle.
De su lado, el presidente municipal Ray Chagoya ha impulsado programas de ordenamiento urbano en la Central de Abasto y centro de la capital, pero ninguno señala estrategias claras para la atención de la indigencia, que sigue ocupando espacios públicos en el Centro Histórico.
En mayo de 2025, autoridades estatales y municipales implementaron el Operativo Pescador en la Central de Abasto, donde fueron aseguradas más de 400 personas en situación de calle y con problemas de adicciones, tristemente solo seis fueron reclamadas por sus familias, mientras el resto quedó en abandono.
El operativo fue presentado como una estrategia integral contra delitos y para brindar atención social, a pesar de ello la indigencia prevalece.
La postal de Armenta y López refleja la urgente necesidad de crear programas específicos de atención dirigidos a quienes no tienen hogar y de brigadas permanentes de atención y reinserción.
La indigencia en Oaxaca de Juárez permanece como una deuda social pues a pesar de las cifras de superación de la pobreza e inclusión, los más vulnerables siguen en las esquinas del Centro Histórico, en el abandono institucional y familiar.
