facebookwhatsapptiktok
junio 5, 2026

Polígrafo Digital

Noticias y Análisis Político

La dispersión del capital oficialista rumbo a la sucesión en Oaxaca


Por Diego Martínez Sánchez

La carrera por la gubernatura de Oaxaca para el año 2028 ha comenzado a perfilarse de manera anticipada en el espacio público. En un escenario dominado por la reconfiguración de fuerzas locales, el conocimiento de los activos cualitativos de los posibles aspirantes se vuelve indispensable para entender el rumbo del estado.

Bajo este contexto, la casa encuestadora HERSALCOP presentó un estudio de opinión pública que evalúa a los principales cuadros varones de la Cuarta Transformación en la entidad, enfocándose en dos variables que el electorado considera determinantes: la honestidad y la preparación técnica para gobernar.

Si bien estos resultados son prematuros y muchos de los personajes incluidos ni siquiera han manifestado formalmente su intención de competir por la gubernatura, las cifras arrojan una radiografía nítida y fría de la realidad política en Oaxaca.

El dato central que define este diagnóstico es la fragmentación del capital político, la cual revela que ningún actor relevante cuenta hoy con un liderazgo hegemónico, ni califica o supera el margen del 30% de opiniones positivas ante la sociedad.

En el rubro de honestidad, las menciones del electorado se pulverizan entre las distintas opciones masculinas: Luis Alfonso Silva Romo registra un 25.1%, Raymundo Chagoya Villanueva un 22.1% y Antonino Morales Toledo un 13.2%. Detrás de ellos se ubican Jesús Romero López con 10.5%, Raúl Bolaños Cacho Cué con 6.2%, Emilio Montero Pérez con 4.3% y Benjamín Robles Montoya con 1.2%, mientras que un significativo 17.4% de los encuestados se refugia en el rubro de “No sabe / No contestó”.

En el indicador de preparación técnica, la horizontalidad se repite de forma casi idéntica: Silva Romo encabeza con 24.3%, Robles Montoya obtiene 20.1% y Chagoya Villanueva un 18.2%, diluyéndose el porcentaje restante entre Morales Toledo, Romero López, Bolaños Cacho y Montero Pérez.

Hacer un análisis profundo de estos resultados con miras a la elección gubernamental de 2028 es indispensable por el mensaje implícito que envía a toda la clase política oaxaqueña. Que ningún perfil logre romper el techo del 30% expone un marcado escepticismo ciudadano y demuestra que la confianza social no está garantizada de manera automática para nadie, independientemente de las siglas que represente.

Para aquellos actores que legítimamente tengan la aspiración de buscar la gubernatura, esta medición funciona como un llamado de atención urgente para revisar y replantear sus estrategias de posicionamiento social. En un ecosistema político tan atomizado, la única vía real para modificar esta percepción colectiva y reconfigurar los números no serán las promesas futuras, sino la evaluación estricta de su desempeño presente.

Los involucrados necesitan auditar con rigor la eficacia de sus resultados ante la ciudadanía, demostrando capacidad y entrega ya sea en el ejercicio de la función pública o desde su responsabilidad como legisladores o dirigentes partidistas. Ya que solo el impacto tangible de su trabajo actual les permitirá romper la inercia de este balance inicial y construir un proyecto verdaderamente competitivo para los próximos años.

Cargando...