MÉXICO — En un pronunciamiento que sacude el escenario geopolítico de América del Norte, el expresidente Andrés Manuel López Obrador interrumpió su retiro para respaldar sin fisuras a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al tiempo que lanzó una dura ofensiva retórica contra la actual administración de Donald Trump en la Casa Blanca.
A través del ensayo titulado “Reflexión final 2026”, enviado desde su finca en Palenque, Chiapas, el exmandatario denunció una estrategia de asfixia soberana coordinada desde Washington.
El documento surge en un momento crítico de la relación bilateral, marcado por las amenazas de aranceles, deportaciones masivas y amagos de intervención militar por parte de Estados Unidos. López Obrador alineó su postura de forma milimétrica con la de Sheinbaum Pardo, validando la política exterior de la mandataria.
El expresidente respaldó explícitamente el discurso de Sheinbaum en el Monumento a la Revolución, enfatizando que México no opera como colonia de ninguna potencia. Asimismo, esta reaparición busca consolidar la unidad del bloque oficialista ante los embates externos y los intentos de la oposición local por capitalizar las tensiones de cara a las agendas binacionales.
“Que regrese el otro Trump”: El reclamo al giro hostil
El eje central del análisis de López Obrador radica en la metamorfosis política del mandatario estadounidense. El tabasqueño contrastó la relación pragmática y de respeto mutuo que mantuvo con Trump durante su propio sexenio, con la actual agenda de confrontación que emana de Washington.
En su texto, atribuyó la beligerancia de la Casa Blanca a la influencia de asesores de la extrema derecha estadounidense. Acusó que las narrativas sobre el narcoterrorismo y la crisis migratoria son utilizadas como herramientas de presión política y chantaje electoral en EE. UU. Con la frase “por el bien de todos, que regrese el otro Trump”, exigió retornar a la diplomacia de acuerdos comerciales y respeto a la autodeterminación que caracterizó el pacto del T-MEC.
Este quiebre en el aislamiento de López Obrador no es casual. Funciona como un contrapeso estratégico para fortalecer la posición negociadora de Sheinbaum. Al asumir el rol de crítico directo de Trump, López Obrador absorbe el costo político de la confrontación discursiva. Esto permite a la presidenta mantener un margen de maniobra diplomática más formal y técnico ante los canales oficiales de la administración estadounidense.








