OAXACA, OAX. – Integrantes de la delegación sindical D-III-4 de la Sección XXII de la CNTE han desatado una nueva controversia al presentar un pliego de demandas ante el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), en el cual predominan las exigencias de beneficios económicos individuales y celebraciones sociales por encima de propuestas para la mejora académica en la entidad.
La dirigencia sindical de Valles Centrales reclama, como punto central, un bono personal de 2 mil 500 pesos para cada trabajador. No obstante, la lista de peticiones se extiende a beneficios de corte recreativo que incluyen el financiamiento institucional para una “noche mexicana” (con su respectivo día de asueto), la organización de una tómbola, desayunos y festejos con regalos para el Día del Padre, Día del Niño, Reyes Magos e incluso para el Día del Amor y la Amistad.
El documento entregado al IEEPO mezcla demandas históricas, como la revisión del decreto de 2015, con solicitudes que poco aportan a la operatividad del sistema escolar.
Entre las exigencias destacan apoyos económicos para concursos de tradiciones locales, como la Samaritana. Entrega de útiles escolares y mochilas exclusivamente para hijos de los agremiados.
Días de descanso adicionales por conmemoraciones específicas, así como financiamiento para aparatos ortopédicos, tesis y gastos funerarios, entre otros.
Si bien el sindicato argumenta la recuperación de derechos laborales, el énfasis en los “apoyos para festejos” ha sido criticado por desplazar la discusión sobre la calidad educativa y la regularización administrativa de las plazas docentes.
El contraste: Un sistema educativo en crisis
Estas demandas surgen en un contexto crítico para Oaxaca. El estado ocupa históricamente los últimos lugares a nivel nacional en aprovechamiento académico y cobertura escolar. Según indicadores educativos, la entidad enfrenta un rezago estructural profundo, marcado por escuelas con infraestructura deficiente —muchas aún sin servicios básicos o dañadas por sismos— y una brecha digital acentuada tras la pandemia.
Mientras la delegación sindical enfoca su presión política en obtener recursos para eventos sociales y bonos directos, miles de estudiantes en las zonas rurales del estado carecen de materiales pedagógicos básicos. Esta brecha entre las exigencias gremiales y las necesidades de las aulas subraya la crisis de un sistema donde la agenda laboral de la Sección XXII suele imponerse sobre el derecho a una educación de calidad.
Hasta el momento, las autoridades del IEEPO no han emitido una respuesta oficial sobre la viabilidad financiera de este pliego de demandas, el cual, por su naturaleza asistencial, amenaza con diluir una vez más la discusión sobre la urgente transformación educativa que requiere Oaxaca.
Tensión política y administrativa
La postura de la delegación D-III-4 ha sido interpretada por analistas locales como un intento de “rebasar” a la dirigencia estatal de la Sección XXII, actuando de manera independiente para asegurar beneficios que el IEEPO ha calificado anteriormente como difíciles de costear ante las limitaciones presupuestales del estado.
Aunque el Gobierno de Oaxaca mantiene mesas de diálogo, la opinión pública cuestiona si la entrega de bonos para “festejos” es la mejor inversión en una entidad que urge de una transformación educativa de fondo. De cumplirse estas demandas, las autoridades sentarían un peligroso precedente al destinar el gasto corriente al ocio y no a la enseñanza.

