CIUDAD DE MÉXICO. — La dirigencia nacional de Morena cerró la puerta a las intenciones del senador con licencia, Félix Salgado Macedonio, de encabezar los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación en Guerrero.
El órgano de dirección partidista ratificó que aplicará estrictamente el candado estatutario que prohíbe el nepotismo, debido al actual mandato de su hija, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda. El pronunciamiento de la dirigencia ocurre luego de que Salgado Macedonio solicitara formalmente su inscripción al proceso interno, bajo el argumento de que la restricción no le aplicaba por tratarse de un cargo organizativo interno y no de una candidatura de elección popular directa.
La estrategia jurídica de Salgado
Para sostener su postura, el senador con licencia argumentó que coordinar la estructura partidista local no interfiere con la administración de su hija.
Bajo esta premisa, exigió su derecho de militancia para medirse en la encuesta interna antes del cierre de registros de la convocatoria en línea. Como parte de su plan de repliegue, el legislador ofreció coordinar la campaña del candidato que resulte elegido en caso de que él no sea favorecido por el método de encuesta de la organización.
La postura institucional del partido
Por su parte, la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández, descartó la validación del registro como parte del filtro al nepotismo que implementa el instituto político.
El Comité Ejecutivo Nacional advirtió que el proceso rumbo a 2027 se blindará contra cuotas y amiguismos, por lo que avanzarán sin otorgar excepciones a ningún perfil.
A través de esta vía institucional, la dirigencia aclaró que la normativa partidista actual se mantendrá firme y no admite interpretaciones laxas de sus cláusulas éticas.
Contexto político e implicaciones
El movimiento de Salgado Macedonio se produce a los pocos días de haber formalizado su solicitud de licencia por tiempo indefinido en el Senado de la República. Esta maniobra legislativa buscaba concentrar su operación política directamente en el estado de Guerrero, plaza clave para el partido oficialista.
La negativa de la cúpula morenista marca un precedente en el control de las estructuras regionales. El partido busca mitigar los costos políticos asociados a las dinámicas de sucesión dinástica y asegurar la cohesión interna frente a las próximas contiendas electorales.





