Cierre de Farmacias Bienestar en Oaxaca deja a miles en la incertidumbre, señalan a la Secretaria Vilma Martínez Cortés como la principal responsable.
Oaxaca.- Lo que inició como la gran promesa para garantizar el derecho a la salud en las zonas más vulnerables de la entidad, se ha transformado en un foco de conflicto social. El programa de las Farmacias Bienestar enfrenta actualmente una crisis operativa marcada por el cierre repentino de sucursales y denuncias de un desabasto crónico que afecta a cerca de 70,000 beneficiarios.
La controversia no solo radica en la falta de medicamentos, sino en la naturaleza del servicio. Diversas investigaciones y reportes ciudadanos han señalado que el modelo opera bajo una ambigüedad jurídica: mientras utiliza logotipos oficiales, la administración recae en empresas privadas como Houston Farmacéutic.
No obstante, el colapso del programa ha tomado un giro político tras el señalamiento directo contra la titular de la Secretaría de Bienestar, Tequio e Inclusión (SEBIENTI), Vilma Martínez Cortés, como la principal responsable administrativa de la “ruina” del proyecto.
De acuerdo con reportes periodísticos recientes, el cierre de al menos siete de las quince unidades operativas ha dejado en el abandono a cerca de 70,000 derechohabientes. Estos usuarios, en su mayoría adultos mayores y personas en situación de pobreza, dependen de estos módulos para acceder a consultas y medicamentos básicos.
Entre los municipios y localidades más afectados por la suspensión del servicio o el desabasto crítico se encuentran Oaxaca de Juárez (agencia Santa Rosa Panzacola y Lomas de San Jacinto), Santa Lucía del Camino y Santa Cruz Xoxocotlán.
En el Istmo de Tehuantepec se afectó a la población de Juchitán de Zaragoza. Y también se reportan afectaciones similares en municipios de la Mixteca, la Costa, la Cuenca del Papaloapan y las Sierras Sur y de Flores Magón.
A pesar de la evidencia física de los cierres, el gobernador Salomón Jara Cruz ha sostenido en declaraciones públicas que “ninguna farmacia ha sido cerrada”, asegurando que el sistema se mantiene operativo.
El mandatario ha defendido que su administración ha logrado un abasto de medicamentos del 85% a través de otros programas como las “Rutas de la Salud”.
Por su parte, Vilma Martínez Cortés ha intentado matizar la situación afirmando que los establecimientos atraviesan un “proceso de reorganización” para mejorar la atención, declaración que contrasta con las denuncias de pacientes que encuentran las instalaciones vacías y sin previo aviso de reapertura.
No obstante, la situación es crítica para el sector más desprotegido. Testimonios recogidos en la capital oaxaqueña coinciden en un patrón: estantes vacíos y personal que desconoce cuándo llegará el suministro.
“Solo nos dan paracetamol; si buscamos algo para la diabetes o la presión, nos dicen que no hay y que vayamos a las privadas”, señaló un beneficiario afectado por el cierre de su unidad local.
El conflicto escala en un estado donde, según cifras oficiales, el 43.9% de la población carece de acceso formal a servicios de salud. Críticos y organizaciones civiles han calificado la implementación de estas farmacias como una “estrategia de simulación” que no ataca el problema de fondo: la falta de infraestructura y personal médico en las ocho regiones de Oaxaca.





