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octubre 15, 2026

olígrafo Digital

Noticias y Análisis Político

Fachada de rehabilitación: Usaban anexos como semilleros de extorsionadores en Oaxaca


OAXACA DE JUÁREZ, Oax.– Detrás de las fachadas de supuestos centros de rehabilitación contra las adicciones, la organización criminal conocida como ASAEO escondía una maquinaria de reclutamiento forzado, extorsión y usura que sometía a comerciantes, transportistas y personas vulnerables en la región de los Valles Centrales.

La Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) destapó esta red tras intervenir nueve de estos establecimientos, los cuales eran utilizados no para sanar a los internos, sino para convertirlos en soldados operativos de una estructura que generaba ganancias ilícitas por 20 millones de pesos mensuales.

En conferencia de prensa, el Fiscal General del Estado, Bernardo Rodríguez Alamilla, reveló la cruda metodología de la organización. De acuerdo con las carpetas de investigación, personas con problemas de adicciones ingresaban a los anexos con la promesa de recibir tratamiento. Una vez adentro y en situación de total vulnerabilidad, los “padrinos” y encargados los obligaban a integrarse a las células delictivas.

Las víctimas del reclutamiento forzado terminaban convertidas en “halcones” para vigilar los movimientos de locatarios y cuerpos policiales, o en cobradores encargados de ejecutar amenazas para recuperar los recursos de los préstamos conocidos como “gota a gota”.

La caída del “Padrino Paye” y el rastro digital

El desmantelamiento de esta red comenzó a dar resultados palpables el pasado 2 de septiembre, cuando elementos ministeriales intervinieron el centro denominado Casa de Media Luz–Vikingos Despertar Oaxaca. En ese punto se logró la captura de un hombre identificado como el “Padrino Paye”, una pieza clave en el esquema operativo.

Posteriormente, el 8 de octubre, la Fiscalía ejecutó una ofensiva simultánea con ocho cateos más en diferentes puntos de la capital. Durante las revisiones a dos anexos ubicados sobre la avenida Montoya, en la agencia de San Martín Mexicapam, los peritos aseguraron diversas sustancias con características de estupefacientes, lo que abrió nuevas líneas de investigación.

La tecnología también jugó en contra de la organización. Las autoridades lograron interceptar un grupo de WhatsApp que contaba con 94 integrantes. El análisis de los mensajes y archivos permitió a los investigadores mapear la estructura piramidal de ASAEO.

En la cima se ubicaba una cúpula que emitía las órdenes; abajo, un mando intermedio conformado por los propios directores o “padrinos” de los anexos y coordinadores de zona; y en la base, las células operativas que sembraban el terror en las calles.

El negocio del terror: 20 millones al mes

El brazo financiero de ASAEO funcionaba mediante la asfixia económica de pequeños comerciantes y vendedores ambulantes. La Fiscalía detectó que los líderes de los centros de rehabilitación inyectaban capital propio —montos que oscilaban entre los 20 mil y 50 mil pesos— a intermediarios. Estos últimos colocaban el dinero de manera masiva mediante el esquema de “gota a gota” y luego empleaban la violencia extrema para exigir los cobros diarios e impagables.

El impacto de este grupo delictivo ahogaba la actividad económica formal e informal de Oaxaca de Juárez. Entre los sectores más afectados se encuentran los taxistas de las inmediaciones de la Central de Abasto, así como locatarios del Centro Histórico, Pueblo Nuevo, Viguera, Santa Rosa Panzacola, San Juan Chapultepec y Cinco Señores.

Sin embargo, el Fiscal Rodríguez Alamilla advirtió que las indagatorias se extienden a otros 11 municipios conurbados —entre ellos Santa Cruz Xoxocotlán, la Villa de Etla, Cuilápam de Guerrero y la Villa de Mitla— para determinar qué tan profundo calaron los tentáculos de esta red.

Las acciones se realizaron mediante un despliegue coordinado entre las áreas de investigación de la FGEO y fuerzas federales, incluyendo al Ejército Mexicano, la Marina, la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

Al respecto, Rodríguez Alamilla enfatizó que la prioridad va más allá de realizar detenciones aisladas: el objetivo de fondo es combatir el cobro de piso, frenar los homicidios asociados a este delito y recuperar los espacios públicos para que las familias y empresarios oaxaqueños puedan trabajar sin vivir bajo el yugo del miedo.

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