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mayo 28, 2026

Polígrafo Digital

Noticias y Análisis Político

Discursos cruzados y amagos de golpes en San Lázaro

Discursos cruzados y amagos de golpes en San Lázaro: La sesión maratónica que terminó en provocaciones

Ciudad de México.– Después de 30 horas consecutivas de debate legislativo, el cansancio y la polarización política finalmente cobraron factura en el Palacio Legislativo de San Lázaro. Lo que debía ser la revisión técnica de una reforma electoral en materia de candidaturas derivó en un tenso intercambio de provocaciones verbales y amagos de confrontación entre el diputado morenista Zenyazen Escobar García y el priista Carlos Eduardo Gutiérrez Mancilla. Si bien los ánimos amagaron con desbordarse, la intervención de sus propios compañeros de bancada evitó que los insultos pasaran a las agresiones físicas.

La chispa en la tribuna

El punto de ruptura llegó cuando el diputado priista Gutiérrez Mancilla subió al estrado. Lejos de matizar el discurso, lanzó una dura acusación que caló hondo en la bancada oficialista:

“Si el país se empieza a preguntar por los narcopolíticos, llenan la conversación de propaganda porque están cagados de miedo de que México empiece a unir los puntos… y los puntos llevan a Macuspana, llevan a Rocha Moya, llevan a Andy López, llevan a Adán Augusto y llevan al asesino de Leonel Godoy que está en esta Cámara de Diputados.”

La declaración encendió las alertas en el pleno. Casi de inmediato, legisladores de la oposición centraron sus críticas en el veracruzano Zenyazen Escobar, señalando un termo que llevaba consigo y acusándolo abiertamente de legislar bajo los efectos del alcohol.

La respuesta de Escobar García no tardó en llegar: visiblemente molesto por los señalamientos, el morenista lanzó retos verbales de frente al bloque opositor. Aunque intentó avanzar en esa dirección con intenciones de encarar a sus detractores, sus mismos compañeros de partido formaron una barrera humana para frenarlo, mientras la Mesa Directiva llamaba al orden a marchas forzadas para no perder el control del recinto.

Entre termos de agua y pruebas toxicológicas

Una vez que las aguas se calmaron parcialmente en el pleno, Escobar García tomó el micrófono para defenderse de lo que calificó como una campaña de difamación. Negó rotundamente estar alcoholizado y aseguró que el polémico contenedor solo guardaba agua, poniéndolo a disposición de la Mesa Directiva para cualquier inspección.

Sin embargo, el bloque del PRI decidió no dejar pasar el episodio. La bancada tricolor adelantó que formalizará una petición ante los órganos de gobierno de la Cámara para exigir que se le realice un examen antidoping obligatorio al diputado de Morena. Para la oposición, el comportamiento del veracruzano rebasó los límites del debate parlamentario; para el oficialismo, la exigencia no es más que una provocación mediática para desviar la atención de la agenda legislativa de fondo.

De las aulas veracruzanas a San Lázaro

Para entender el perfil de Zenyazen Escobar García, hay que mirar su trayectoria en Veracruz, un estado donde la política se vive con especial intensidad. El hoy diputado federal por Córdoba construyó su base política en 2013 como una de las voces más visibles del Movimiento Magisterial Popular Veracruzano (MMPV), la filial local de la CNTE que encabezó las protestas contra la reforma educativa de aquel sexenio.

Ese capital social lo catapultó primero a una diputación local y, más tarde, al gabinete del exgobernador Cuitláhuac García Jiménez, donde operó como secretario de Educación del estado. Su gestión no estuvo exenta de los habituales choques con la oposición por temas presupuestales. Incluso antes de llegar al Congreso de la Unión, su nombre estuvo en el debate local tras un confuso incidente en Boca del Río, donde auxilió a las víctimas del incendio de un yate; un hecho que la oposición intentó atribuirle como propio, pero que el legislador desmintió argumentando que su intervención fue meramente un acto de apoyo civil.


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