POR GENARO ALTAMIRANO

Durante 121 años, los Bolaños Cacho han sido un lastre para Oaxaca y una carga familiar para la nómina oficial. Una ignominia que el erario paga.

Raul Bolaños Cacho Cué representa a la cuarta generación de políticos traidores cuyos ancestros terminaron huyendo de Oaxaca.

Todo lo inició el licenciado Miguel Bolaños Cacho, quien gobernó el estado en dos periodos: como interino, del 6 de junio al 1 de diciembre de 1902 y luego del 19 de agosto de 1912 al 13 de julio de 1914, cuando fue sacado del país por un levantamiento armado de la Sierra Juárez.

Si bien se recuerda a este mandatario por donar la exhacienda de Aguilera, Bolaños Cacho fue marcado por sus episodios de cobardía y traición que hoy cargan sus descendientes.

Cuando Victoriano Huerta dio el golpe de Estado en 1913, tras el asesinato del presidente Francisco Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez, Bolaños, que ya era gobernador, se adhirió por temor al nuevo régimen militar, a pesar de que la mayor parte del país se apegaba al movimiento de Venustiano Carranza.

No sólo por la decena trágica se manchó las manos de sangre , sino también porque permitió que agentes huertistas y suyos asesinaran a un gran número de liberales, entre ellos el diputado y periodista Adolfo C. Gurrión, al también legislador Faustino G. Olivera y el director del diario “El Bien Público”, Ismael Puga y Colmenares. Por estas traiciones, Bolaños Cacho fue designado en 1913 gobernador por el Congreso porfirista impuesto por Huerta.

Las elecciones habían sido en junio de 1912 contra Arnulfo San Germán, el doctor Aurelio Valdivieso y Juan Sánchez. Como ninguno logró la mayoría absoluta, la Legislatura impuesta se inclinó por Bolaños Cacho. El poder por dedazo y sobre los cráneos de los soberanistas.

Así traicionó también sus palabras que dijo cuando asumió la gubernatura: “Gobernaré sin temores ni rencores llamando a todos los hombres de bien capaces de colaborar al progreso del estado ¡Haré levantar y respetar, sin omitir medio alguno por penoso que sea, el principio de autoridad!”.

Tanto discurso para tan poco valor. Y su salida fue ominosa.

La mañana del 12 de julio de 1914, indígenas armados de la Sierra Juárez encabezados por Guillermo Meixueiro, Onofre Jiménez, Isaac M. Ibarra y otros cabecillas que lo desconocieron, hicieron temblar las piernas al gobernador Bolaños Cacho.

Al día siguiente, el 13 de julio, en San Felipe del Agua, el gobernador y los cabecillas serranos acordando su renuncia y salida de la entidad.

El gobernador se exilió de manera humillante en San Diego California, donde moriría el 19 de mayo de 1928, a los 77 años de edad.

Sin embargo su destierro no lo vivió de sus ahorros, sino de lo saqueado a Oaxaca En 1915, Darío Atristáin escribió una crónica documentada del periodo revolucionario en Oaxaca titulada “Notas de Un Ranchero”, en la que revela el timo de “la invasión norteamericana”.

Narra que el gobernador Miguel Bolaños Cacho abusó de la buena fe y patriotismo de los oaxaqueños y enriquecerse ilícitamente para ignominia de sus próximas generaciones.Bolaños Cacho anunció a la prensa de la época que las “millaradas de buenos pesos” se invirtieron en fabricar “lanzas” en las famosas fábricas de Ejutla, “para combatir a los acorazados gringos, atracados en el Puerto de Veracruz.”

¿Cómo le creyeron que con lanzas dañarían a un buque? Vaya embaucamiento. Por eso cuando firmó el tratado con los serranos, emprendió la huída llevando consigo lo que quedaba en el tesoro estatal, que gastó en Estados Unidos para vivir y dedicarse a escribir poesía.

Esa afición de apoderarse del erario la heredaron los bisnietos del gobernador. Raúl Bolaños Cacho Guzmán tuvo la suerte de ser amigo y cómplice de José Murat Casab desde la universidad hasta la gubernatura. Así que lo acompañó cuando “Don Pepe” llegó al poder tras participar en el mitin de Lomas Taurinas, en el que fue asesinado Luis Donaldo Colosio.

Al término del régimen de Murat, en 2005, Bolaños Cacho Guzmán fue becado para hacer el doctorado en la Universidad Rey Juan Carlos, en España.El heredero del pillaje ya había sido diputado federal y local, además de secretario de gobierno con Heladio Ramírez López, y como magistrado del Tribunal Superior de Justicia se jubiló entonces con todas las ganancias posibles.

Cuando el viejo impuso a su hijo Alejandro como candidato del PRI a gobernador, Bolaños Cacho Guzmán se encargó de la inelegibilidad constitucional que surgió por no ser nativo del Oaxaca ni cumplir con los 5 años de residencia indispensables. Raúl convalidó la violación a la Constitución Política.

Así, fraguó la remoción de Víctor Manuel Jiménez Viloria de la presidencia del Tribunal Estatal Electoral para encaminar al cachorro en el camino despejado hacia la gubernatura, en lo que el senador Manuel Día Cisneros llamó “Ius Sanguinis” o derecho de sangre.

En ese periodo, el otro Bolaños Cacho Guzmán, José, hizo el ridículo al registrarse como patiño precandidato a gobernador, sólo para hacer comparsa a Alejandro Murat en el proceso interno del PRI. Todo a cambio de dinero y poder.

Una vez Alejandro Murat en el poder, Raúl Bolaños Cacho Guzmán no renunció a su pensión vitalicia y heredable como magistrado del Poder Judicial del Estado. En el colmo del poder, violó la ley y regresó a ser magistrado en activo y presidente del Tribunal Superior de Justicia.

Ahí no dudo en mostrar el cobre como lo hizo su bisabuelo. Según una acusación penal, desapareció 70 millones de pesos que retiró, sin consentimiento de los magistrados, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), que correspondía al Impuesto Sobre la Renta (ISR) retenidos a trabajadores y correspondientes a los años 2012, 2013 y 2014.

Asimismo enfrentó un litigio del doctor en Derecho Rafael García Zavaleta, quien ganó un amparo del Poder Judicial Federal donde lo acusa del delito de “ejercicio indebido de funciones” y contra el pleno del Tribunal Superior de Justicia por “abuso de autoridad”.

De este forma, se podría solicitar la desaparición de poderes en Oaxaca porque uno de ellos, el Judicial que presidía Bolaños Cacho Guzmán, estaba constituido de manera ilegal porque al jubilarse dejó de ser magistrado, no se sometió a examen de oposición ni estuvo integrado a una sala al menos tres años.

Según el oficio TJAO/P/119/2018 de fecha 25 de abril de 2018 y firmado por la magistrada María Elena Villa de Jarquín, encargada del despacho de la presidencia del Tribunal de Justicia Administrativa, se le solicitó la devolución de los 70 millones de pesos.

Con total descaro, el titular del Poder Judicial dijo en su informe anual de actividades en 2017 que se aplicaron para el beneficio de un decreto publicado el 5 de diciembre de 2008 en el Diario Oficial de la Federación. De esta manera, el gobierno federal regresó el dinero a través de la secretaria de finanzas al poder judicial.

La puntilla se la dieron los demás integrantes del consejo de la Judicatura Alfredo Lagunas Rivera, Rogelio Morales Cervantes y Leandra Jaquelina Ortega Ramírez, quienes se deslindaron de tal saqueo. El presidente del Tribunal Superior de Justicia solicitó la renuncia de los magistrados y envió al Congreso una presunta iniciativa del ley para desaparecer el Consejo de la Judicatura. Un juicio de amparo y una solicitud de juicio político obligó finalmente a Bolaños Cacho Guzmán a dejar el poder judicial el 6 de diciembre de 2018.

Y aún con la cárcel como destino, en una afrenta a Benito Juárez, el 21 de marzo de 2019, Andrés Manuel López Obrador lo anunció como cónsul de México en Sao Paolo Brasil, no obstante que no tenía carrera diplomática. Como su bisabuelo, huyó de Oaxaca de manera vergonzosa.

La cuarta generación de los Bolaños Cacho esta representada por Raúl junior, egresado de Ibero, donde con otros porros juniors participó en la emboscada de rechiflas a Enrique Peña Nieto, durante su campaña presidencial. Después pasaría a ser porrista del grupo político del presidente priísta.

Gracias a las talegas de dinero que se ha llevado su familia, Bolaños Cué estudió un posgrado en Políticas Públicas en la en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard y en Financiamiento de Vivienda, por la Escuela de negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania.

El junior llegó al Senado en 2018, gracias al PRI, aunque iba en coalición con el Partido Verde Ecologista (PVEM), sólo por ser mozo de estoques de Alejandro Murat.

Alejandro le dio su primer cargo público: su secretario particular de 2013 a 2015, cuando dirigía el Infonavit. Cuando Murat Hinojosa ya era gobernador le dio su segundo encargo público: secretario de desarrollo social y humano de Oaxaca, que abandonó para ser senador de la República.

A pesar de que desde su abuelo Raúl Bolaños Cacho Güenduláin han vivido del PRI, el junior está totalmente doblado hacia Morena, desde que Andrés Manuel López Obrador ganó la Presidencia.

En una traición más de la estirpe, Raulito puso en riesgo la independencia del Poder Judicial Federal en abril de 2021, al proponer la llamada “Ley Zaldívar”, para prolongar hasta el 2024 el mandato del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

En otra ocasión, en septiembre de 2022, votó a favor de que la Guardia Nacional regresará al Ejército Mexicano, a contrasentido del PRI.

Por ello, el líder de ese partido en Oaxaca, Javier Villacaña Jiménez, le recordó que desde hace 4 años el junior de los Bolaños no cuenta con la capacidad para cumplir con sus compromisos ni corresponder a quienes le han apoyado.

Villacaña Jiménez, quien es suplente de Bolaños Cacho Cué en el Senado, destacó que en las elecciones del 2018, cuando se estableció dicha coalición, el PRI logró 324 mil votos contra 59 mil del Partido Verde, “lo que podemos ver es que se logró el espacio por los votos del PRI y no por el Verde. Raúl Bolaños Cacho Cué es senador gracias a los votos que le dio el PRI, pero hay un acuerdo que estamos esperando que lo cumpla, él tenía que estar por cuatro años como senador y dos años yo, y estoy esperando que lo cumpla; él va a decir que no era cierto, aquí está quien fue su coordinador de campaña y lo sabemos muy bien”.

El senador nos cuesta su salario de 108 mil 600 pesos mensuales, monto que se quintuplica por sumar $140 mil por presidir una comisión y por participar en seis comisiones más. Sólo trabaja dos días a la semana y se da tiempo a venir a Oaxaca a realizar reuniones para ofrecer candidaturas por el Verde y en apoyo a Morena. Otra vez la traición como sobrevivencia política.

Salomón Jara no lo pela desde que Bolañitos fue abucheado en el acto de campaña del 21 de marzo del año pasado en Guelatao. La suerte política del senador se definió cuando Morena votó en contra de la cláusula de la vida eterna, por la que el Verde recibiría votos otorgados por el partido gobernante. Así, se tendrá que rascar con sus propias uñas. Su partido no tiene registro en el estado y su utilidad política pudo haber terminado. ¿Acabará huyendo de Oaxaca como sus antecesores?

La ambición de los Bolaños Cacho fue exhibida desde la pasada entrega de esta columna, donde se ilustró que Bolaños Cacho Cue respalda a su primo, el ex titular de Sedapa Gabriel Cué Navarro, artífice de despojo de un rancho en Santa María Jacatepec, Tuxtepec, donde la anciana usufructuaria habría sido asesinada.

Alguien me dijo que no todos los Bolaños son traidores. Ahí está Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, hijo de Elsa Bolaños Cacho Aguilar, me decía. Sin embargo, ella fue hermana de la mamá de Gustavo Díaz Ordaz, el presidente represor del movimiento estudiantil de 1968. Ni ahí se salva la familia. Razonaba el desaparecido columnista Justiciero Clandestino que “si bien es cierto que Ezequiel 18:20 sentencia que ‘ningún hijo pagará por los pecados de su padre’, también es cierta la inmoralidad de beneficiarse de los pecados paternos.”

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