Mexicana de Aviación opera actualmente bajo un ambicioso plan de expansión técnica y de rutas, consolidando pérdidas financieras millonarias cubiertas en su totalidad por subsidios públicos de la Federación.
La aerolínea del Estado mexicano, adquirida por el gobierno federal y administrada de forma directa por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), transita por un camino dual. Por un lado, celebra el crecimiento gradual de su flota aérea de nueva generación. Por el otro, enfrenta severas críticas por su falta de rentabilidad y amagos de protestas por parte de sus antiguos agremiados.
El plan de negocios de Mexicana de Aviación aceleró su marcha con la incorporación de su séptima aeronave Embraer E190-E2. La unidad aterrizó en su centro de operaciones principal, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), como parte del pedido total de 20 unidades gestionadas ante la firma brasileña. Con estas adiciones, la aerolínea busca elevar su volumen de pasaje en más de un 100% anual.
Bajo la dirección general de Leobardo Ávila Bojórquez, la compañía aérea estatal proyecta un crecimiento agresivo en el transporte de pasajeros para el cierre de año. En respuesta a la demanda de conectividad, la empresa sumará siete aviones a lo largo del periodo actual para operar vuelos hacia nuevos destinos en el país, como Hermosillo y Acapulco, enlazando simultáneamente el flujo turístico hacia la infraestructura del Tren Maya en el sureste mexicano.
El lastre financiero: Operar en números rojos
A pesar del optimismo gubernamental, que defiende el proyecto como un mecanismo de beneficio social para abaratar el costo de los viajes aéreos, la realidad financiera es crítica. Informes internos revelan que en su primer año completo de actividades registró pérdidas operativas por 1,251 millones de pesos. Esto significa que la empresa opera con un déficit diario de aproximadamente 3.4 millones de pesos.
Para evitar la quiebra que ha afectado a otras líneas aéreas comerciales nacionales en los últimos años, el Presupuesto de Egresos de la Federación etiquetó un subsidio directo de 1,727 millones de pesos para el ejercicio fiscal en curso. Analistas del sector aeronáutico destacan que cada boleto vendido por Mexicana cuenta con un subsidio indirecto del erario. Esto mantiene encendido el debate político sobre la viabilidad a largo plazo de una aerolínea estatal financiada con impuestos ciudadanos.
Conflictos en Tierra: Jubilados y demandas internacionales
La operación de Mexicana no solo afronta turbulencias económicas, sino también problemas legales y sociales en tierra. Los sindicatos de la extinta aerolínea comercial han denunciado que el gobierno federal mantiene congelado un pago pendiente de 400 millones de pesos.
Esta cifra corresponde a la segunda mitad del acuerdo de compra de los derechos de la marca histórica. Los manifestantes advierten con reactivar bloqueos viales en las inmediaciones del AIFA y de las terminales metropolitanas si no se liquida dicho saldo.
A la par, subsiste la demanda civil interpuesta en cortes de Nueva York por firmas de arrendamiento de equipo aéreo. Estas empresas exigen indemnizaciones millonarias tras la cancelación anticipada de contratos durante la fase inicial de lanzamiento de la aerolínea.
Mientras la administración federal mantiene firme la consigna de duplicar la participación de Mexicana en el mercado doméstico, el sector privado observa con recelo una competencia que, acusan, no se rige bajo las leyes del mercado, sino bajo el cobijo del presupuesto militar.





